Mobbing: acoso en el entorno laboral

A todos nos suena el término. Mobbing. Y probablemente todos hemos sido testigos alguna vez de algún episodio. Estamos hablando del acoso laboral, un fenómeno mucho más común de lo que nos creemos. Un fenómeno que conlleva consecuencias negativas tanto para la víctima, como para la propia empresa, cuyo rendimiento se verá afectado.

Pero lo primero es definir el concepto. El acoso laboral (o mobbing) es una forma de maltrato, generalmente psicológico, aunque también puede ser físico, que tiene como escenario principal el lugar de trabajo, y que se traduce en un hostigamiento sistemático y perseverante hacia el trabajador, que puede presentarse de diversas maneras. El mobbing, por tanto, no presenta siempre la misma cara. De ahí que en ocasiones no resulte fácil identificarlo; o incluso que la propia víctima pueda llegar a dudar sobre si lo que está sufriendo es acoso laboral o no lo es. Además, hay que tener en cuenta que la mayor parte de las veces, el acosador, pretende que el acoso no resulte obvio.

Tal vez podamos pensar que el mobbing se dirige siempre desde arriba. Nada más lejos de la realidad. El acosador no tienen por qué ser siempre los superiores. Es casi más frecuente que sean los propios compañeros de trabajo. Y también es perfectamente posible (aunque menos frecuente), que el acoso provenga de los empleados. ¿Y de qué forma se presenta este acoso? Como ya se ha dicho, es variado. Pero la mayor parte de las veces consiste en burlas, desaires, aislamiento, indiferencia, falsos rumores, menosprecio, intimidación… Para una persona común y corriente, esta experiencia puede convertirse en una auténtica pesadilla.

Tipos de acoso laboral (mobbing):

Se puede acometer un intento de clasificación de los tipos de acoso laboral dependiendo de la perspectiva desde la que se observe el fenómeno.

Desde una perspectiva jerárquica:

  • Mobbing horizontal, cuando el acosador y la víctima son compañeros y se encuentran en el mismo nivel dentro de la jerarquía de la empresa. Este tipo de acoso se da con bastante frecuencia y es uno de los que más llega a afectar a la víctima.
  • Mobbing vertical: en este caso el acosador se encuentra en un nivel jerárquico diferente al de la víctima (superior o inferior).

Desde el punto de vista de los objetivos que el acosador busca alcanzar:

  • Mobbing estratégico: así es conocido el acoso que forma parte de la estrategia de la propia empresa, y cuyo propósito final es que acosado abandone la empresa voluntariamente, y evitar así cualquier indemnización.
  • Mobbing de dirección:  dirigido por la dirección de la empresa, sus motivos suelen ser diversos: prescindir de un empleado específico, presionar para aumentar la productividad, etc.
  • Mobbing perverso: una de las modalidades más frecuentes es el mobbing que no tiene un objetivo laboral. Es decir, estaríamos ante el caso de un sujeto interesada tan solo en hacer daño a la víctima. Aunque parezca mentira, esto sucede, y su causa última debe encontrarse en una personalidad agresiva, manipuladora o insegura.
  • Mobbing disciplinario: este sí es un acoso con una finalidad específica. Generalmente es un mobbing vertical descendente, que nace en los superiores y el objetivo es infundir un clima laboral de miedo. Es ejemplarizante, en el sentido de que trata de hacer ver al resto de compañeros las consecuencias de no comportarse como ellos esperan. En general, es una estrategia enfocada al logro de objetivos empresariales y basada en el miedo. Es anticuada y cada vez menos frecuente.

Quizás te hayamos ayudado y ahora sepas algo más acerca de qué es y cómo identificar el mobbing o acoso laboral, una realidad que está mucho más extendida de lo que podamos pensar. Como siempre, puedes dejarnos tus comentarios abajo.